La regla del horizonte es una de las máximas en fotografía para conseguir excelentes instantáneas de paisajes.

Basada en la regla de los tres tercios, en la regla del horizonte debemos dividir la imagen en tres franjas horizontales y hacemos coincidir el horizonte en una de ellas, dependiendo si queremos dotar de mayor relevancia al suelo o al cielo.

El ejemplo más evidente, aunque no el único, es la fotografía de un paisaje, en la que evitaremos que la línea del horizonte coincida con la mitad de la imagen, dedicando el 1/3 superior al cielo y los 2/3 inferiores a la tierra o el mar.

Si te preguntas cómo consiguen los profesionales esas fotos de paisajes tan espectaculares, la respuesta es la regla del horizonte.

Si es el cielo la parte más interesante de la imagen (por ejemplo en un atardecer), invertiremos los papeles y dedicaremos los 2/3 superiores a este, dejando el 1/3 inferior al resto. Como en la regla de los tercios, el fundamento más básico que se esconde detrás es el de descentrar el motivo.

Pese al nombre, esta regla no se refiere solo al horizonte terrestre, sino que puede aplicarse a cualquier elemento lineal que atraviese la imagen.

Además, en todos estos casos también es importante poner a prueba nuestro sentido del equilibrio procurando evitar a toda costa el llamado horizonte caído, un error muy común consistente en cierto desnivel en la linea horizontal.

Solo hay que poder un poco de atención a los elementos que nos sirvan de referencia y pulsar el disparador sin inclinar la cámara por la presión. Ya veréis como es lo más sencillo del mundo, y sino, siempre nos quedará Adobe Photoshop.

Si te ha gustado la regla del horizonte y quieres aprender más trucos similares, te aconsejamos que visites nuestra categoría de fotografía.

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