Para nadie es un secreto: actualmente, los smartphones han llegado a pisarle los talones a las cámaras digitales y su calidad de imagen es cada vez mayor. Encima, muchos se apegan a la idea de tener una especie de “todo en uno” para realizar llamadas, escuchar música, tomar fotografías y compartirlas rápidamente en las redes sociales. Ahora bien, ¿Justifica todo esto el hecho de renunciar a las cámaras digitales compactas? ¿Dónde quedan algunos aspectos como la luminosidad, el zoom o el tamaño del sensor? Te invitamos a repasar a continuación algunos de los motivos por los cuales creemos que las cámaras digitales aún tienen mucho camino por recorrer.

¿Cuestión de megapíxeles?

Es un error común pensar que, si una cámara digital compacta apenas posee 12 MP y tu Samsung Galaxy S6 va sobrado con 16 MP, evidentemente la calidad de las fotografías sería mucho mejor con el smartphone. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Las cámaras digitales poseen un nivel de óptica mucho más avanzado, por lo que el resultado final de nuestras fotografías sería más impresionante. ¿En serio crees que puedes comparar las fotografías de un smartphone de última generación con una cámara digital de hace dos o tres años?

Zoom óptico vs. Zoom digital

Realizar una fotografía con el smartphone puede satisfacernos en la mayoría de las ocasiones, pero a la hora de hacer zoom para capturar un detalle del paisaje, muchas personas se llevan una sorpresa desagradable. La respuesta detrás de este hecho está en que los smartphones utilizan zoom digital, mientras que las cámaras compactas emplean el zoom óptico, mucho más eficaz para no perder de vista los pequeños detalles que importan.

Los smartphones no salen de noche

Seguramente lo habrás notado en alguna reunión con amigos por la noche o en una velada navideña: realizas tus fotos con el smartphone, y aunque el flash se encuentra activado, las imágenes no poseen toda la calidad que esperabas. Por el contrario, con las cámaras digitales, la calidad del flash está fuera de toda duda, por no mencionar que su sensor es completamente superior. En esta comparativa de la revista Quo analizan bien las diferencias.

El precio, otro punto a favor

Comprarse un smartphone basado en la calidad de la cámara es simplemente absurdo y te diremos por qué. En primer lugar, es cierto que existen actualmente teléfonos móviles con una calidad asombrosa para realizar fotografías, pero, por el otro lado, encontramos cámaras réflex completamente profesionales que nos saldrán a un precio menor, y encima, nos brindarán una experiencia fotográfica insuperable. Si quieres comprobarlo por ti mismo, aquí puedes encontrar información precisa de una gran variedad de cámaras digitales.

La batería, un inconveniente a tener en cuenta

Si eres de los que utiliza la cámara del smartphone para capturar dos o tres recuerdos y listo, tal vez no necesites de una cámara digital compacta, pero si eres de los que gusta rememorar cada pequeño detalle de tu experiencia vacacional, ahí es donde la batería de tu smartphone puede volverse muy inoportuna. Salir a la montaña o capturar una ciudad desconocida con una cámara digital al hombro es una experiencia sumamente grata.

Mayor capacidad de almacenamiento

Si tu teléfono móvil apenas cuenta con 8 o 16 GB de almacenamiento, debes saber que con las cámaras digitales es cosa de otro mundo. Muchos de los modelos que encontramos en la actualidad disponen de un espacio de almacenamiento superior a los 64 GB, por lo que no tendremos que preocuparnos por alcanzar el límite de memoria nunca más.

“Citius, altius, fortius”

Las cámaras digitales también poseen otras funcionalidades que las hacen mucho más interesantes con respecto a los teléfonos móviles. Si te preocupa el tema conectividad, con una cámara compacta tendrás acceso a todo tipo de servicios en la nube, así como sincronización con dispositivos móviles y redes sociales. Además, no olvides que los modelos actuales están fabricados para soportar hasta 12 metros de profundidad, condiciones extremas de temperatura, presión y caídas de hasta 2 metros, algo en lo que los smartphones no pueden competir.

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