La telefonía móvil reúne cada vez más funciones, pero la industria tiene como gran asignatura pendiente: el hacer que sean realmente manejables.

Una pregunta muy frecuente se refiere a las tendencias en materia de terminales móviles. Los avances previsibles se orientan hacia la incorporación de funciones multimedia, el acceso a Internet, la mayor autonomíay la mayor facilidad de uso.

El primero de los objetivos persigue incluir en un mismo equipo las funciones que ahora realizan varios dispositivos separados. Así, el aumento de capacidad de almacenamiento ha de permitir prescindir de un reproductor musical externo, mientras que con el desarrollo de ópticas de mayor calidad el smartphone podrá pasar a ser nuestra principal cámara digital.

El acceso a Internet se generalizará, ya sea a través de las redes 3G y futuras 4G de las operadoras móviles o bien mediante cobertura WiFi, de modo que en cada momento podremos conectarnos a la red que nos ofrezca un menor coste. Algunos terminales ya permiten realizar y recibir llamadas de telefonía IP, sin usar necesariamente la red de la operadora móvil. No obstante, la adopción de estas funciones dependerá de las tarifas que apliquen las operadoras.

La autonomía de los terminales deberá aumentar, aunque sea únicamente para atender el mayor consumo de las funciones avanzadas. El consumo actual de los dispositivos móviles crece a un ritmo muy superior al de la capacidad de las baterías que deben alimentarlos, y por eso se investiga en perfeccionar las baterías actuales, hacer viables nuevos tipos de batería como las células de combustible, y se consideran energías alternativas como la solar, la cinética (móviles con cuerda, o a pedales) o la térmica (usar el calor corporal).

De todos modos, la gran asignatura pendiente de la telefonía móvil es la usabilidad: de nada sirven las funciones, por avanzadas que sean, si no es fácil utilizarlas.

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